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miércoles, 13 de agosto de 2014

INMIGRACIÓN

Son tantas las cuestiones que quiero morder en una sola entrada que no sé por donde comenzar. Me centraré en tres, que iré distribuyendo en varias: el drama de la inmigración con los continuos saltos de la valla de Melilla por parte de personas que buscan un futuro mejor; el conflicto en Gaza (Palestina), que se ha cobrado la vida de un millar de seres inocentes, y de la epidemia de Ébola que azota en estos momentos a varios países africanos.

Quería comerme 2014 a bocados y, nada mejor para ello, que viajar hacia un lugar periodísticamente interesante, hablar con los lugareños, escribir sus historias, y, en el mejor de los casos, venderlas al mejor postor. Necesitaba para esta aventura un cómplice: otra alma soñadora como la mía. Tras varias vueltas a la esfera terrestre sin despegar los pies del suelo se pensó en un punto caliente en esos y estos momentos: Melilla. Allí se encuentra una construcción del hombre con el objetivo de dividir mundos y establecer distancias. No contentos con esa separación artificial, la conocida valla está conformada por concertinas que tratan de amedrentar a los valientes que tratan de cruzar al que se supone que es un lugar mejor para vivir. Algunos osados caen presas de sus garras y, lastimados, expulsan su dolor, a veces no tanto físico sino procedente de sus almas por recorrer miles de kilómetros y encontrarse a su llegada con la bienvenida más malvada que un ser humano puede encontrar.

Precisamente, entre las pocas lecciones que aprendí cuando estudiaba Periodismo, se encuentra la de cómo se trata en los medios de comunicación la cuestión de la inmigración. Recuerdo aún que el profesor nos dio varios periódicos y nos hizo subrayar todas las expresiones 'políticamente incorrectas' que hacían referencia a la llegada de personas de terceros países al nuestro. Esa enseñanza se me quedó grabada a fuego y, por eso, nunca escribo, ni en un titular, la expresión 'sin papeles', aun teniendo que sustituirla por otra más larga y rebuscada.

El drama de Melilla o el de la inmigración en general se plasmó este año en la foto ganadora del 'World Press Photo'. Una instantánea poco común a las ya premiadas que, en su composición, se retrata a varios inmigrantes utilizando la luz de su móvil en una noche oscura como su futuro que trata de alumbrar su camino. Los expertos comentan que la imagen dignifica su travesía hacía lo que supone que es un mundo mejor, al tiempo que pone en valor el uso de las nuevas tecnologías.

Finalmente, tras varios intentos fallidos de contactar con varias organizaciones no gubernamentales que trabajan en la zona, se decidió abortar la misión, no sin cierto mal sabor de boca por no haber podido pisar la zona para denunciar el drama. 

jueves, 19 de abril de 2012

SENTIDO DE LA EQUIDAD

Hay días en los que una amanece guerrera y quiere comerse el mundo en bocados gigantes. Abre las puertas de su casa y sale como cohete disparada hacía la calle. Las ganas de conseguir un mundo justo van impregnadas en su ropa.  Ya en el exterior, a tan solo unos pasos, da cuenta de personas que la miran fijamente a sus ojos, tal y como hacen las personas valientes y que no tienen nada que perder, suplicando empatía. La injusticia de un mundo, en el que la brecha entre ricos y pobres cada día es más grande, les ha llevado a buscar en la calle aliados y a valerse de destrezas con las que sumar un día más a sus vidas. Entonces, llega a su oficina, y se conecta a un mapamundi de informaciones de diversa índole, a la vez que intenta mostrar una actitud asertiva con la que alejarse de la agresividad, que genera el saber que el mundo está del revés. No hace falta desplazarse a otro país o continente para darse cuenta de que las cosas no funcionan correctamente. Basta con echar un vistazo a su alrededor para ver sillas vacías que, una vez, fueron ocupadas por personas comprometidas. No obstante, y a pesar de que no "corran buenos tiempos para los soñadores", siente más que nunca que la conciencia y el sentido de la justicia son las mejoras armas con la que recorrer un camino plagado de obstáculos. Sabe que esta filosofía de vida no es la más fácil, sin embargo, cree que es la más auténtica y, eso, es lo importante. 

miércoles, 11 de abril de 2012

SACUDIR EL MUNDO

En cierta conferencia escuché, en boca de un ponente, una cita que decía algo así como que el Gobierno deprimía a sus ciudadanos para tratar de controlarlos. Pues bien, los medios de comunicación recogen, estos días, noticias relacionadas con reformas laborales que echan tierra a los trabajadores o tijeretazos agresivos que estrangulan al Estado de Bienestar, retrocediendo décadas, instaurando injusticias y borrando la lucha de nuestros antepasados. Estos 'ajustes' dejan al ciudadano desamparado, desolado y poblado de miedo. ¿Miedo de qué?  Quizás, de experimentar los efectos de un sistema que se desgarra y que deja a empresarios y políticos con la sartén por el mango. Sus temores alcanzan límites insospechados: no quieren hacer resonar su indignación por las calles por miedo a las  represalias o alegan que su esfuerzo caerá en saco roto y que no servirá para cambiar el mundo. Su mudez es exprimida por Gobiernos y empresas, ahogándoles en vidas miserables y privadas de libertad.  Rescatemos en estos tiempos valores preciados como la dignidad y solidaridad o pensemos, aunque sea,  en aquel dicho de "hoy por ti, mañana por mí".

jueves, 16 de febrero de 2012

IGNORANCIA SUPINA

Cuesta escoger las palabras exactas para describir las terribles situaciones de injusticia que suceden en el mundo, día tras día, y que hacen referencia al reparto desigual de recursos, a las guerras que destrozan vidas humanas, a la poca o corrupta actuación de los Gobiernos  o a las decisiones de los poderes públicos que merman los derechos y las libertades de los ciudadanos. Ante estos hechos, el receptor puede ver despertar, en el mejor de los casos, un sentimiento de impotencia, rabia, ganas de cambiar las cosas e incluso empatía. Sin embargo, en el peor y más frecuente de los casos, lamentablemente, el sujeto en cuestión reacciona de manera indiferente, fruto de su ignorancia supina. Se trata de un tipo de ignorancia que se da en personas que han tenido la oportunidad de cursar estudios y que no aprovechan los recursos que tienen a su alcance para informarse y concienciarse, por lo que siguen poniéndose deliberadamente la venda sobre los ojos. Estas personas entorpecen -- aunque a simple vista no lo parezca-- el progresivo cambio que toda sociedad madura debe dar a mejor. La ciudadanía debe estar constantemente alerta de los fenómenos que transcurren diariamente y denunciar las irregularidades cometidas por todo tipo de actores. La pasividad de estos sectores es un tanto que se anotan los que ostentan el poder y  que puede retrasar el logro de una sociedad en la que se brinde las mismas oportunidades a todos sus miembros. Los individuos deben absorber la información que diariamente beben de los medios de comunicación y contrastarla para, así, formarse una opinión constructiva sobre el mundo y no caer, en ningún momento, en la terrible espiral del silencio.

miércoles, 24 de agosto de 2011

LOS OJOS DE LA GUERRA

'Los ojos de la guerra' es el título de un libro en el que se rinde homenaje a uno de los muchos testigos de conflictos armados, que poco o nada interesan al ciudadano de a pie. Este documento, que desempolvaré durante los próximos días, ha caído en mis manos fruto del azar durante un curso que he realizado la semana pasada, y que me ha reinyectado la ilusión por el auténtico periodismo, aquel que denuncia las injusticias sociales y que desenmascara los poderes e intereses que tienen los diferentes actores mundiales.

Las verdaderas causas de los conflictos actuales y las historias que transcurren de fondo son desconocidas para la mayoría de las personas. Historias como la de Sofía, que camina sin prisa pero sin pausa por los parajes mozambiqueños gracias a sus piernas ortopédicas. A pesar de que una mina antipersona se interpuso en su camino cuando era casi una niña, la fuerza y las ansias de superación de esta africana han quedado reflejadas en varias instantáneas del periodista Gervasio Sánchez, que forman parte ya de su obra 'Vidas minadas'. 

De esta manera, la fotografía, al igual que la literatura, puede ser un buen soporte en el queden plasmados los horrores que dejan las guerras en las que "el hombre sigue siendo un lobo para el hombre" y el antes y el después de las víctimas de estos juegos maléficos que tienen como objetivo el cambio de poder. Dice Sánchez que "la guerra no se puede contar"; es cierto, al igual que otras experiencias hay que vivirlas para comprenderlas pero sí que se puede aproximar al ciudadano a esas realidades tan lejanas y desconocidas para que conozca lo hostil que puede llegar a ser el ser humano con su semejante. 

Una manera fría y autómata de actuar como la de los niños soldado que, después de presenciar la muerte de sus seres más queridos, a los cuales, incluso, tienen que sacrificar en ocasiones ellos mismos para poder mantenerse con vida, aprietan el gatillo sin miramientos y acaban con la vida de muchos compatriotas sin tan siquiera saber por qué. La reinserción de estos menores en la sociedad sierra leonesa es posible gracias a la dedicación y al sacrificio del misionero Chema Cabal,  cuyo trabajo inspira a otras personas a hacer lo mismo en otras partes del mundo y puede conocerse también en otro de los libros del fotoperiodista. Entre granadas, camillas, emboscadas y heridos se esconden muchos 'testigos del olvido' de conflictos armados. Su labor es aplaudida y reconocida por muchas personas anónimas como esta servidora.