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domingo, 4 de noviembre de 2012

EN OTRO ORDEN DE COSAS

Levantar los pesados párpados cada mañana es una complicada tarea de supervivencia para muchas personas hoy en día. Hacerlo supone destapar unos ojos abatidos y sin brillo que intentan enfocar un horizonte cada vez más difuso. Sus dueños dibujaron en su día el boceto de sus sueños en forma de amores, profesiones y vidas dignas. Una fuerte borrasca ha borrado el contenido de ese papel y, en su lugar, ha dejado un folio en blanco. Muchos de ellos intentan  hacer frente al temporal con el poco aprovisionamiento  emocional y material que les queda, y sueñan con repintar un mundo que el ser humano está haciendo cada vez más inhabitable. Este 'mal tiempo' está desnudando a muchas personas que integran la élite económica, empresarial y política del país y dejando entrever su miseria y ruindad. 

Sin embargo, la lección positiva es que, poco a poco, la mentalidad de los españoles está evolucionando, hasta tal punto que muchos han dado un giro de 360 grados a su escala de prioridades. Acabar una carrera universitaria --muchas veces estudiada sin un ápice de vocación--, encontrar un trabajo con un sueldo desorbitado con el que poder sufragar la ropa y los zapatos más caros del mercado;  el mejor coche, la hipoteca, los viajes a la Riviera Maya y la boda (por la Iglesia, tal y como manda la tradición) están siendo desplazados por llevar una vida improvisada y práctica en la que, en cambio, los amigos y la familia tienen especial protagonismo.

viernes, 20 de julio de 2012

MÁS QUE MIL PALABRAS

En las grandes ciudades, el tiempo vuela, las personas no tienen nombre ni casi tampoco rostro. Las historias individuales no tienen cabida, no existen las radiografías de sus vidas.No hay más lucha que la que hace uno mismo por sobrevivir, salvo en contadas ocasiones, en las que se juntan fotogramas parecidos. Dos imágenes en menos de veinticuatro horas me han despertado de mi letargo. La primera era la de muchos ciudadanos con distintas profesiones, castigados por los recortes, que clamaban al unísono justicia. También, jubilados, desempleados, trabajadores precarios o empresarios de todas las generaciones alzando la voz,  levantando las manos. Me llamó especialmente la atención una pancarta que decía que la desigualdad produce infelicidad. Desigualdad de recursos u oportunidades que producen ésto, por ejemplo, a un enfermo de sida con la mirada perdida que,  con una pancarta que sustituye a una voz cansada de tanta súplica y a un perro inquieto por más compañía, trata de sobrevivir desganadamente en una céntrica plaza madrileña.

jueves, 19 de abril de 2012

SENTIDO DE LA EQUIDAD

Hay días en los que una amanece guerrera y quiere comerse el mundo en bocados gigantes. Abre las puertas de su casa y sale como cohete disparada hacía la calle. Las ganas de conseguir un mundo justo van impregnadas en su ropa.  Ya en el exterior, a tan solo unos pasos, da cuenta de personas que la miran fijamente a sus ojos, tal y como hacen las personas valientes y que no tienen nada que perder, suplicando empatía. La injusticia de un mundo, en el que la brecha entre ricos y pobres cada día es más grande, les ha llevado a buscar en la calle aliados y a valerse de destrezas con las que sumar un día más a sus vidas. Entonces, llega a su oficina, y se conecta a un mapamundi de informaciones de diversa índole, a la vez que intenta mostrar una actitud asertiva con la que alejarse de la agresividad, que genera el saber que el mundo está del revés. No hace falta desplazarse a otro país o continente para darse cuenta de que las cosas no funcionan correctamente. Basta con echar un vistazo a su alrededor para ver sillas vacías que, una vez, fueron ocupadas por personas comprometidas. No obstante, y a pesar de que no "corran buenos tiempos para los soñadores", siente más que nunca que la conciencia y el sentido de la justicia son las mejoras armas con la que recorrer un camino plagado de obstáculos. Sabe que esta filosofía de vida no es la más fácil, sin embargo, cree que es la más auténtica y, eso, es lo importante. 

miércoles, 11 de abril de 2012

SACUDIR EL MUNDO

En cierta conferencia escuché, en boca de un ponente, una cita que decía algo así como que el Gobierno deprimía a sus ciudadanos para tratar de controlarlos. Pues bien, los medios de comunicación recogen, estos días, noticias relacionadas con reformas laborales que echan tierra a los trabajadores o tijeretazos agresivos que estrangulan al Estado de Bienestar, retrocediendo décadas, instaurando injusticias y borrando la lucha de nuestros antepasados. Estos 'ajustes' dejan al ciudadano desamparado, desolado y poblado de miedo. ¿Miedo de qué?  Quizás, de experimentar los efectos de un sistema que se desgarra y que deja a empresarios y políticos con la sartén por el mango. Sus temores alcanzan límites insospechados: no quieren hacer resonar su indignación por las calles por miedo a las  represalias o alegan que su esfuerzo caerá en saco roto y que no servirá para cambiar el mundo. Su mudez es exprimida por Gobiernos y empresas, ahogándoles en vidas miserables y privadas de libertad.  Rescatemos en estos tiempos valores preciados como la dignidad y solidaridad o pensemos, aunque sea,  en aquel dicho de "hoy por ti, mañana por mí".

jueves, 16 de febrero de 2012

IGNORANCIA SUPINA

Cuesta escoger las palabras exactas para describir las terribles situaciones de injusticia que suceden en el mundo, día tras día, y que hacen referencia al reparto desigual de recursos, a las guerras que destrozan vidas humanas, a la poca o corrupta actuación de los Gobiernos  o a las decisiones de los poderes públicos que merman los derechos y las libertades de los ciudadanos. Ante estos hechos, el receptor puede ver despertar, en el mejor de los casos, un sentimiento de impotencia, rabia, ganas de cambiar las cosas e incluso empatía. Sin embargo, en el peor y más frecuente de los casos, lamentablemente, el sujeto en cuestión reacciona de manera indiferente, fruto de su ignorancia supina. Se trata de un tipo de ignorancia que se da en personas que han tenido la oportunidad de cursar estudios y que no aprovechan los recursos que tienen a su alcance para informarse y concienciarse, por lo que siguen poniéndose deliberadamente la venda sobre los ojos. Estas personas entorpecen -- aunque a simple vista no lo parezca-- el progresivo cambio que toda sociedad madura debe dar a mejor. La ciudadanía debe estar constantemente alerta de los fenómenos que transcurren diariamente y denunciar las irregularidades cometidas por todo tipo de actores. La pasividad de estos sectores es un tanto que se anotan los que ostentan el poder y  que puede retrasar el logro de una sociedad en la que se brinde las mismas oportunidades a todos sus miembros. Los individuos deben absorber la información que diariamente beben de los medios de comunicación y contrastarla para, así, formarse una opinión constructiva sobre el mundo y no caer, en ningún momento, en la terrible espiral del silencio.

domingo, 30 de octubre de 2011

CONTRASTES

Probablemente, aquel señor de mediana edad que se sienta todos los días debajo de las Torres Kio y que agita con fuerza un vaso con monedas para llamar la atención de los viandantes no le interese el 'rifi-rafe' que se traen los partidos políticos españoles estos días. Tampoco, a ese joven, que sin oficio ni beneficio, ha decidido desempolvar el violín de su armario para compartir sus sonidos con los usuarios del metro. También dudo que la anciana que extiende la mano y que mira fijamente a los ojos de las personas con las que se tropieza en la calle Hilarion Eslava conozca las promesas que empapan los programa políticos y que difunden los candidatos a través de mitines y ruedas de prensa. El padre de familia tiene ocupaciones más importantes como acudir todos los días a la oficina del INEM más cercana o recorrer las calles en busca de carteles con mensajes alertadores. Este viernes conocíamos el triste dato (cerca de cinco millones de parados) que daba a conocer la Encuesta de Población Activa (EPA) y en el que queda reflejado la grave crisis económica que nos afecta desde hace tres años, y que nuestros representantes no han sabido gestionar. La pobreza y desolación que inunda estos momentos en la mayoría de hogares españoles contrasta con la altanería y el derroche que está haciendo la clase política. Precisamente, esta misma semana conocíamos que los futuros diputados dispondrán de un 'iPAD' e 'iPHONE' con los que podrán 'trabajar' mejor durante la próxima legislatura. Una anécdota que se suma a la lista de gastos innecesarios, a los que nunca meten tijera, y que curiosamente todos defienden con aplomo, sean del partido y la nacionalidad que sean. Mientras el alcalde de Madrid se dedica a prohibir que las personas 'roben' comida de los cubos de basura aparcados en la calle, con una pena de 750 euros, disfruta de los servicios de un mayordomo, por un módico precio de 3.000 euros al mes, y que es sufragado por el propio Consistorio. Se trata, por tanto, de una sociedad llena de contrastes, que debemos de ir desdibujando poco a poco los ciudadanos si queremos conseguir un panorama mucho más justo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

ODA A LA CRISIS

Un brindis por la crisis que asola nuestro país, continente, mundo. Un 'chin chin' por el despertar de la creatividad, iniciativa y del ingenio. Alcemos nuestras copas porque con muy poco tenemos mucho. Porque hemos aprendido a improvisar, a no saber en dónde o con quién estaremos mañana. Porque hemos perdido los pocos ápices de cordura que teníamos y porque nos hemos hecho más valientes. Porque hemos descubierto habilidades ocultas y porque hemos hecho cosas que jamás habríamos pensado que haríamos.  En definitiva, porque hemos aprendido a vivir la vida.