Cuesta escoger las palabras exactas para describir las terribles situaciones de injusticia que suceden en el mundo, día tras día, y que hacen referencia al reparto desigual de recursos, a las guerras que destrozan vidas humanas, a la poca o corrupta actuación de los Gobiernos o a las decisiones de los poderes públicos que merman los derechos y las libertades de los ciudadanos. Ante estos hechos, el receptor puede ver despertar, en el mejor de los casos, un sentimiento de impotencia, rabia, ganas de cambiar las cosas e incluso empatía. Sin embargo, en el peor y más frecuente de los casos, lamentablemente, el sujeto en cuestión reacciona de manera indiferente, fruto de su ignorancia supina. Se trata de un tipo de ignorancia que se da en personas que han tenido la oportunidad de cursar estudios y que no aprovechan los recursos que tienen a su alcance para informarse y concienciarse, por lo que siguen poniéndose deliberadamente la venda sobre los ojos. Estas personas entorpecen -- aunque a simple vista no lo parezca-- el progresivo cambio que toda sociedad madura debe dar a mejor. La ciudadanía debe estar constantemente alerta de los fenómenos que transcurren diariamente y denunciar las irregularidades cometidas por todo tipo de actores. La pasividad de estos sectores es un tanto que se anotan los que ostentan el poder y que puede retrasar el logro de una sociedad en la que se brinde las mismas oportunidades a todos sus miembros. Los individuos deben absorber la información que diariamente beben de los medios de comunicación y contrastarla para, así, formarse una opinión constructiva sobre el mundo y no caer, en ningún momento, en la terrible espiral del silencio.
jueves, 16 de febrero de 2012
domingo, 22 de enero de 2012
UN RETRASO PELIGROSO
Esta semana, Intermón Oxfam señalaba con el dedo a la comunidad internacional por su tardía respuesta ante la grave crisis alimentaria que sufre el Cuerno de África, y que ha provocado la muerte de más de 50.000 personas --la mitad de ellas, niños--. La culpa, la tiene está vez, una lenta burocracia que quería actuar con todas las evidencias en la mano para no equivocarse. "El miedo a equivocarse ha hecho que las organizaciones de ayuda se resistieran a gastar dinero hasta estar seguras de que en efecto se estaba produciendo una crisis", reconoce la directora general de Intermón Oxfam, Ariane Arpa. Sin embargo, el hambre y la enfermedad no entienden de plazos ni sellos y se extienden como la pólvora en los países más pobres "ante la falta de una respuesta rápida y decisiva". Todas estas denuncias han quedado recogidas en el informe 'Un retraso peligroso' de las ONGs Intermón Oxfam y Save The Children, quienes instan a los gobiernos a que revisen sus modelos de respuesta ante las crisis alimentarias, a que tomen "medidas urgentes y eficaces", y a que profundicen sobre las causas del hambre extrema. Así, la pelota está ahora en el tejado de los donantes internacionales que tienen que reformular sus mecanismos ante situaciones extremas, que requieren de medidas rápidas y efectivas para evitar desastres humanitarios. "No podemos seguir permitiendo que continúe (...) esta situación en la que el mundo sabe que se avecina un emergencia pero decide ignorarla hasta que aparezcan las imágenes de niños gravemente desnutridos en las pantallas de televisión", denuncia, por su parte, el director de Campañas y Estudios de Intermón Oxfam, Jaime Atienza. Cerca de 13 millones de personas padecen en estos momentos la crisis alimentaria que asola al Cuerno de África, tras las sequías que sufre la región, y que han disparado los precios de los alimentos.
domingo, 15 de enero de 2012
INDIVIDUALISMO
Individuos que caminan apresurados por las aceras y que esquivan, sin apenas desviar la mirada, a todo aquel con él que se tropiezan. Autómatas, insensibilizados a los cambios de temperatura, a las risas, vidas ajenas, a la música, al silencio. No existe más literatura que la que ellos leen. Individualistas, amantes de lo material, utilizan a las personas para satisfacer sus carencias vitales. Reyes de lo efímero y banal, sus actos denotan egoísmo y superficialidad. Incapaces de empatizar con sus semejantes. Existen más crisis que la económica hoy en día, lamentablemente.
domingo, 18 de diciembre de 2011
CAMBIOS DE ESTACIÓN
La primavera llegó y trajo consigo adioses inmencionados. Dejaba atrás así a un invierno, que comenzó con noches en vela en las que, ataviada con batín rojo, repasaba episodios de la Guerra Fría. De vez en cuando, pausaba este quehacer para dedicarle tiempo a uno de sus últimos vicios: fumar hasta el filtro aquellos cigarros que guardaba meticulosamente en su pitillera dorada. Lo hacía en la ventana de la cocina, a la vez que buceaba en sus pensamientos. De camino a su refugio nocturno, recogía una taza que contenía té rojo con leche, en la dosis suficiente para mantenerse despierta hasta las primeras luces del alba. A la par, la nieve comenzó a teñir el paisaje de blanco y la bufanda azul eléctrico constituyó la armadura perfecta para poder salir de su búnker y deambular por las calles, que despedían a las hojas amarillo-naranjas. La Navidad entró en escena y con ella la ilusión. La cuesta de enero se convirtió en una montaña rusa de emociones. Sin embargo, poco a poco, el precio de las atracciones iba siendo más elevado y no podía costearlo. Los días iban desapareciendo del calendario y los abrigos quedaron relegados en el viejo armario que presidía su habitación. Tocaba cambiar de estación. Llegaban las incertidumbres. Las preguntas. Dejó el café y el té, sustancias estimulantes. Necesitaba esa estabilidad que llevaba tiempo anhelando. Intentó encontrarse así misma en viajes furtivos, que no hacían otra cosa que desconcertarla aún más. A pesar de que, cada vez cuestionaba más todo, no había respuestas para sus impertinencias. De repente, el timón giró inesperadamente. Empezó a disfrutar de la nueva estación. Las noches primaverales eran las veladas propicias para jóvenes que querían vivir cada momento intensamente. Volvió a retomar la ingesta de cafeína y teína. Llegó el verano. Los rayos de sol y las historias de un viejo lobo de mar suministraron energía suficiente a sus pilas agotadas. Al fin, en el otoño, constató que las aguas habían vuelto a su calma. Tan solo percibió un leve oleaje, que lidió cómo nunca antes lo había hecho. Y a pocos días de recibir de nuevo al invierno, entendió el porqué de esos hasta luegos inexistentes.
jueves, 1 de diciembre de 2011
AL BAILAR SE ESPANTAN LOS FANTASMAS
Hace treinta años, el mundo conoció la existencia de una enfermedad que se ha convertido en una auténtica pandemia, especialmente en los países africanos. Se trata del virus de inmunodeficiencia humano (VIH), causante del Sida, que afecta a 34 millones de personas en el mundo, y que es recordado durante este primer día del mes de diciembre con un lazo rojo. Este año, esta jornada, tiene un sabor agridulce puesto que la semana pasada, el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria anunció la cancelación de la ronda de financiación por el espaldarazo de los países donantes, entre los que se encuentra España. Esta decisión supone una mala noticia para el mundo, en general, y para los países en desarrollo, en particular, que veían como, poco a poco, descendía la incidencia de esta enfermedad en la población gracias a las campañas de prevención realizadas con este apoyo económico. Así, el sur de África, que es una de las regiones más afectadas por el VIH, será de las más castigadas por el recorte de las ayudas. El continente africano, en su conjunto, lucha no solo contra esta enfermedad sino contra el estigma que ésta produce entre sus gentes. De esta manera, este jueves, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha presentado un proyecto musical en el que han participado coros de Zimbabue, formados por pacientes de VIH. 'Positive Generation' refleja el día a día de los pacientes de VIH en África, que tienen acceso al tratamiento y que hacen su vida con total normalidad. El objetivo de la organización es que la población plante cara a la enfermedad y luche por superarse. La música es el vehículo de comunicación elegido para trasmitir este mensaje positivo que, a buen seguro, los africanos recibirán y aplicarán.
domingo, 27 de noviembre de 2011
INSOMNIO
No quería dormir. Le daba miedo sumergirse en la abismal profundidad que suponía el sueño. Se negaba a cederle horas a la inconsciencia. Prefería aprovechar la penumbra y el silencio que dejaba la noche para seguir navegando libremente. También, para exprimir cada gota de inspiración que le brotaba, fruto de su insomnio. Los vecinos dormían, el sereno vigilaba las calles vacías e iluminadas por la suave luz que emitía una serie de farolas blancas, colocadas al borde del precipicio. Había algunos despistados que volvían apresurados a sus hogares. También, noctámbulos que no querían dejar escapar la oportunidad de ver la ciudad desde otro prisma. Existían más amigos de la noche de los que ella imaginaba. Dentro, en su morada, no se oía nada más que el 'tic tac' del reloj que recordaba, amenazante, la cuenta atrás para que la ciudad volviera a ponerse en pie. No le importaba. No quería dormir.
jueves, 17 de noviembre de 2011
NUNCA LA TRISTEZA FUE TAN BONITA
Los portales son, a menudo, refugios de la lluvía, del frío, de la noche, del desamparo. Saludan al estudiante que regresa de viajar desde su pupitre por el mundo, acogen al trabajador que agotado llega después de finalizar su aportación diaria a la sociedad, al cartero que hace llegar mensajes que proceden de kilómetros incontables, a la familia, a los amigos, a la pareja. A la persona que deambula por la calle sin destino alguno más que aquél que sus piernas le permiten. Existen guaridas que sin quererlo se convierten en templos de culto. Hace doce años, un portal fue testigo de la última noche de un cantante o de un poeta, no sabría como definirle. Se trata del músico que más me ha transmitido y con el que más me he identificado hasta la fecha. Nunca pude escuchar sus acordes ni su voz 'in situ' pero su repertorio me ha acompañado más que muchas personas desde que supe de su existencia un día por casualidad. Sus textos eran reflejo de sus dudas, miedos, preguntas a la vida, pasión por la existencia y la confusión que ésta le generaba. "Las canciones tristes son las más profundas", decía, y no le faltaba razón. Sus ojos se abrieron en el mismo barrio en el que vivo ahora y se cerraron en la zona que más me gusta de Madrid, tal día como hoy.
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