martes, 31 de marzo de 2020

ENSAYO SOBRE LA PANDEMIA

Los aplausos eran siempre los únicos puntuales. A las 8 de la tarde entraban en cada casa por la ventana o terraza y era imposible escapar de ellos.  Al principio eran emocionantes, luego se volvieron rutinarios pero no por ello perdían su valioso significado: el reconocimiento a la Humanidad. Los días y las noches se repetían. Era un bucle constante. Una autentica locura.

Hace años leí 'Ensayo sobre la Ceguera', del portugués José Saramago, un libro que puede considerarse como uno de mis favoritos no solo porque literalmente bebí cada palabra con mucha emoción al atraparme su historia sino por el significado real de esta moraleja. Reconozco que impresionada por esta obra, intenté 'Ensayo sobre la Lucidez' pero lo abandoné con el paso de tiempo, quizás esperaba volverme a enamorar de este libro con la misma intensidad que con el primero. Soy así, si no conecto, lo dejo a un lado.

Desde que el maldito virus llegó a España hasta que fui consciente de la gravedad de la cuestión pasaron días, incluso semanas. Quizás me vestí con la coraza de que aquello que leía y veía hace unos meses en el Lejano Oriente era imposible que llegará a una región norteña de España. Pero sí, llegó, como a todas partes del mundo. Porque con esta pandemia estamos aprendiendo algo que muchos han olvidado: que no existe el norte ni el sur o las clases sociales. Todos somos humanos, iguales y vulnerables ante cualquier desgracia. 

Con esta vivencia, muchos tomaremos consciencia de que la vida te puede cambiar en cualquier momento, de la noche a la mañana, obligándote a reinventarte y sacar fuerzas que quizás pensabas que no tenías.  Y es que la vida, y sus pequeños detalles cotidianos, puede ser maravillosa, pero también  bien puñetera.

De toda esta situación, lo que más me ha impresionado no es estar confinada en casa sino conocer historias terroríficas de ancianos que perecían en sus zonas de confort, sus residencias, aquellas en las que soñaban con el retiro eterno y socializaban con otros seres de su edad, entre partidas de mús y tardes de televisión. Saber que otros países de Europa apartan a sus mayores ante tales circunstancias y les dejan sumergidos en el mayor olvido me recuerdan a muchas situaciones leídas en 'Ensayo sobre la Ceguera'.  ¿La ficción esta superando a la realidad ? 

Otra de las cosas que más me ha impactado y me duele, quizás, porque la siento cercana es la situación de nuestros sanitarios. Todos ellos, médicos/as, enfermeros/as, auxiliares, celadores, me hacen sentirme orgullosa de la Humanidad. Me duele ver en las condiciones en las que trabajan. Todos los recortes que han sufrido y que hace muchos años relaté a modo de denuncia en este blog. La Sanidad tiene que ser universal y tenemos que proteger a aquellos que nos cuidan en nuestras horas bajas. Respiro aliviada --hasta el momento-- de que en el lugar en el que vivo, nuestros/as políticos/as no piensen como otros/as de otras partes del mundo y se trate a cada ser humano por igual, independientemente de su edad, genero, raza, condición. Y considero que ésta es la cara más amable y solidaria de la pandemia: la buena voluntad de la gente.

Este bucle de locura lo estoy viviendo con mucha calma: observando, relativizando, reprogramando sin pestañear y confiando en que, dentro de poco, saldrá el sol por donde quiera y lo hará estando nosotros al aire libre, volviendo a soñar y viendo a nuestra gente querida en persona, como antaño, sin pantallas ni disfraces.

Cuando todo pase, pido que siga habiendo SALUD pero que, al igual que 'Ensayo sobre la Ceguera', haya HUMANIDAD. Que toda esta lección no caiga en saco roto, que la empatía sea nuestra máxima, que miremos más allá de nuestra ceguera blanca y que respetemos a la naturaleza que ha recuperado en estos meses lo que había perdido en tantos años de producción constante, consumo rápido y contaminación sin medida. Si es necesario decrecer, lo haremos. Estoy segura de que ésto, después de todo lo vivido, no será un problema.

jueves, 22 de junio de 2017

EL SABOR DEL VERANO

La palabra verano para mí tiene un significado especial. Está asociada a muchos olores, paisajes y sabores de mi infancia. Desde cuando mi abuela venía del mercado con cerezas en el carro de la compra y se las ponía de pendientes hasta cuando llegaba la hora del postre y, manojo en mano, las iba saboreando una a una, disfrutando de mi fruta favorita, y olvidándome de la advertencia de mi padre que me decía que, si me excedía, me podía dar un cólico. Luego, mi abuela y yo, una vez que estábamos en el patio, sentadas en una silla desplegable, de esas que venden en los supermercados, nos echábamos Nivea: la de siempre, la de la tapa azul, llenándonos de crema para exponernos a los primeros rayos de sol.

Era la señal de que comenzaba una etapa del año donde los días, en mi Santander natal, se pintaban con un cielo de color azul claro y un sol esplendido que iba iluminando el camino hacía la playa. Levantarse, desayunar y escapar en coche a la Magdalena o el Camello, donde poder jugar entre las rocas, y disfrutar del agua, era el mejor plan que podía existir para esos días en los que el calor hacía su aparición. Mis padres ponían el parasol en el coche, de un periódico muy conocido y, tras ello, bajábamos las escaleras hacía el paraíso.

El olor a salitre, mezclado con la brisa del viento, la sensación de la arena entre los dedos de los pies y el perfume del protector solar se iban alternando mientras se disfrutaba del placer que produce esa desconexión buscada donde se recupera la paz interior. La felicidad no acababa ahí: cuando finalizaba el tiempo de playa y se llegaba a casa, no había mayor placer como el de ver cómo iba desapareciendo la arena impregnada en el cuerpo por el desagüe de la ducha antes de zampar una buena rodaja de sandía, muy refrescante y bien roja, el color de la pasión. El más bonito, para mí, sin duda.

Luego tocaba volver a salir a la calle porque así es el verano, no da tregua, hay que vivir los parques, las plazas y los patios de tu ciudad hasta que la primera farola se encienda anunciando la llegada de la noche. Cualquier cosa servía en esos momentos para combatir al calor: los polos, globos de agua y los maravillosos helados de Regma, muy conocidos en Cantabria. Y es que, para mí, el verano ha sido y será siempre sinónimo de Santander.


Esta entrada se la dedico a mi abuela y a mis padres

miércoles, 7 de junio de 2017

ESTADO (De WhatsApp): NOT AVAILABLE

Recuerdo que hace dos décadas, cuando iba a un campamento de verano o convivencia del colegio, me despedía de mis padres y, durante diez días, apenas tenía contacto con ellos, salvo una o dos llamadas que me permitieran hacer después de cenar desde el recinto en el que nos encontrásemos. Cada casa contaba entonces con un teléfono fijo, al que a partir de ciertas horas era de mala educación hacer sonar, salvo que hubiese ocurrido algo grave. De este modo, fuera de ese horario social estipulado, cualquier llamada hacía que nuestro corazón arrancarse a palpitar sin control. Las quedadas con los amigos a una hora y sitio concreto eran auténticas llamadas al orden, pues cualquier incumplimiento suponía quedarse en la estacada. 

Nunca olvidare cuando tenía 15 años y una compañera del colegio desempolvó ante mí con entusiasmo desorbitado lo que 15 años más tarde iba a ser una parte infranqueable de nuestras vidas: el teléfono móvil. Unos meses después tuve el primero. Y, a partir de ahí, unos cuantos, de todas clases y colores, según la moda de aquel momento. En aquella época, cualquier excusa era buena para llamar o mandar un sms a un amig@.

Sin embargo, el punto de inflexión en la manera de comunicarnos fue el poder acceder a Internet desde este dispositivo. Redes sociales, como Twitter y Facebook, que no hacía mucho que habían aparecido para conectarnos con todas las personas que habían pasado de una manera u otra por nuestras vidas, empezaron a tener más protagonismo en cualquier momento del día. Y es que ya no teníamos que esperar a ponernos delante de la pantalla de un ordenador para abrir esa ventana al mundo virtual. 

Tras ello, no tardó en llegar la aplicación de mensajería instantánea 'WhatsApp', cuya aparición supuso el arrastre de otras comunicaciones y cambió, sin lugar a dudas, la manera en la que interactuabamos con otras personas. El poder que se le dio a este 'chat' instantáneo a la hora de traspasar husos horarios y burlar ese 'horario social' para hablar con otras personas fue brutal. 

La oportunidad que nos ha proporcionado esta herramienta de poder estar acompañado en cualquier momento de personas virtuales, en un mundo cada vez más individualizado, es importante; sin embargo, en ocasiones, la manera en la que interactuamos por este canal carece de sentido, resultante de conversaciones banales, unidireccionales, y sin ningún tipo de propósito. Se obvia asimismo la importancia que tiene el lenguaje no verbal, imprescindible  a la hora de descifrar muchos códigos textuales.

Muchas personas ya empiezan a entender que la rapidez con la que llegan las nuevas tecnologías a nuestras vidas no concuerda con nuestra lenta adaptación a las mismas, haciendo un mal uso de ellas. Reclaman pues un buen uso de estas herramientas y, por qué no, una pausa, en este mundo tan superficial y lleno de prisas, para tomar un café o una caña, en un marco en el que es más fácil hacer un intercambio de mensajes fluido y eficaz; resolver discrepancias; sentir empatía y compartir emociones, algo que, de momento, la tecnología no ha logrado conseguir. 

jueves, 20 de abril de 2017

EL FANTASMA DE LA M-30


Sinopsis:

Cerca de una veintena de crímenes en menos de nueve meses  quitan el sueño al inspector  Javier Martín y a Lucy, su mano derecha en el cuerpo. En ninguno de los asesinatos, el autor, quien siempre comete sus actos a las puertas de la M-30, ha dejado pistas.

El ‘fantasma’ como así lo han bautizado tanto policías como periodistas tiene inquieta a toda la ciudad. Aún no se ha enterrado a la última de sus víctimas, cuando el asesino vuelve a hacer de las suyas con un nuevo golpe inesperado.

Este complicado caso ya empieza a tener repercusiones en la vida de los investigadores y está a punto de romper un matrimonio pero ¿qué están haciendo mal los policías? ¿Por qué no consiguen atraparle?

La historia se complica aún más cuando aparece un nuevo muerto en El Ruedo, un edificio emblemático de Madrid que está levantado al borde de la M-30. Todo indica que podría ser obra del ‘fantasma’ pero los investigadores no lo tienen del todo claro.

En paralelo, los ‘fantasmas’ de la muerte de una joven en la M-30 hace dos décadas aparecen en la vida de Javier y Lucy. Por lo visto, el kamikaze que acabó con su vida se dió a la fuga y dejó muchos cabos sueltos sin atar.

El ambiente dentro de la comisaria tampoco facilita la resolución del caso. La culpa de ello la tiene la ambición desmesurada de Gustavo por quitarle el puesto a Lucy. Su sed de poder no tiene límites, llegando incluso a entorpecer la investigación.


En definitiva, ‘El fantasma de la M-30’ es una historia, enmarcada en el género de la novela policiaca, y que está ambientada en el Madrid actual, lo que nos muestra también la radiografía de la sociedad de la capital en estos momentos.

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jueves, 29 de diciembre de 2016

CUENTO DE NAVIDAD: LA BATALLA ANCESTRAL POR EL AGUA

  No había sido un gran año para aquellas manos que trabajan en el campo. La cosecha se estaba empezando a echar a perder y por más que clamaban a todas las fuerzas del universo para que lloviera y salvara a última hora el trabajo de tantos meses, el destino se empeñaba en no dar tregua a esas personas de buena voluntad.

 Sus caras reflejaban el agotamiento y la desesperación propia de unas personas que trabajaban a sol y sombra cada día y que no encontraban al final de la jornada más que unas manos ensangrentadas, que tan solo podían llevarse a la boca un pedazo de la tierra que tan duramente habían trabajado. 

 Su carácter regio, propio de las personas del campo, se veía aún más endurecido por las circunstancias. Su paciencia caía a cuentagotas en saco roto y las noches se desplomaban como losas sobre sus lechos. Aun con todo albergaban una diminuta esperanza en que de un momento a otro la suerte volvería a estar de su lado y pudiesen salvar el año. Su sino lo atribuían a sus antepasados, a viejas rencillas entre gente del pueblo, y a personajes mitológicos que, en función de su humor, cargaban contra unos u otros.

  Se aproximaba la llegada de la Navidad: el momento de hacer balance del año y rendir cuentas con proveedores y con ellos mismos. Las sonrisas de aquellos días estaban a medio camino, como sus cosechas, y no querían más problemas que los que ya observaban cada mañana cuando abrían sus ventanas. Algunos de sus acreedores lo entendieron, otros no. Pero así es la vida, tan sencilla como una partida de ajedrez: en la que en unas ocasiones se gana y en otras se pierde.

  Aquel 24 de diciembre, en las casas del pueblo, no había más luz que las de unas velas rojas situadas en las mesas del comedor de sus salones. La cena fue más austera, eso es cierto, pero estaban con sus familias: situación que no se daba en muchos hogares que durante este año habían perdido a sus seres queridos por la barbarie del odio entre seres humanos y la sed de poder. Disfrutaron de lo poco que tenían y saborearon la esencia de la vida. Al día siguiente, cuando se levantaron, ya era Navidad y había llovido.

martes, 8 de noviembre de 2016

LAS INFINITAS POSIBILIDADES QUE OFRECE LA NATURALEZA

Una caminata por un bosque alejado de la ciudad, con hojas amarillo-naranjas esparcidas por el suelo que crujen tras el impacto de la suela de la bota contra ellas o, incluso, por la misma urbe apreciando el cambio estacional en el infinito radio de calles, tan dispares como complementarias. Se trata de algunos de los miles de planes que trae consigo el otoño y que pueden ser disfrutados en cualquier región española. Planificar una excursión para seleccionar y recoger setas o castañas puede ser la mejor idea para conectarse de nuevo con la naturaleza, tan olvidada en estos tiempos de estrés y prisas. Y es que no hace falta grandes fortunas para disfrutar del tiempo libre en esta estación del año. Una suculenta comida con amigos, acompañada (siempre) por un buen vino, puede tener como broche final una suerte de castañas que harán la velada más amena si cabe. 

Otoño entra en escena para cerrar un ciclo y echar a andar otro. Tiempo de reflexión, renacer y evolucionar. Y, prueba de ello, es su reflejo en la naturaleza. La vida sigue, el tiempo no se detiene por nadie, y después de la lluvia siempre sale el sol. 

La naturaleza nos regala continuamente magia y, por ello, no podemos apartarla de ningún modo de nuestra mente. Prueba de esa ilusión que nos inhala constantemente es algo tan simple como la nieve que, en ocasiones, entra en escena y nos sorprende como la primera vez que dimos cuenta de ella, siendo niños. 

Sin embargo, desde hace unos años, asistimos perplejos a fenómenos anormales según la época del año en la que nos encontremos: lluvias impropias en verano o bocanadas de calor a las puertas de la Nochebuena. Se llama cambio climático y responde a un fenómeno global que plantea ya una respuesta por parte de todos los estados del mundo. Sus consecuencias más visibles son éstas pero detrás hay cientos de problemas relacionados con la falta de agua potable o cosechas inservibles de alimentos. De este modo, aunque, en estos momentos, tengamos cuestiones que, aparentemente, nos exigen más atención que otras como los conflictos armados o la pobreza, no olvidemos este asunto que, sin duda, es la principal amenaza para la conservación de nuestro planeta.

miércoles, 24 de agosto de 2016

HASTA DOS AÑOS DE GARANTÍA TRAS LA COMPRA DE UN BIEN DE CONSUMO

La ley española en este campo ampara al consumidor, quien no tiene que demostrar el fallo de un producto durante los seis primeros meses que siguen a su adquisición

Adquirir productos de cualquier tipo de naturaleza forma parte de nuestra vida cotidiana y en sociedad. Las compras son una práctica habitual en cualquier época del año, que crecen de manera exponencial durante la campaña de Navidad o el periodo de rebajas. Tener la necesidad o las ganas de acercarse a un establecimiento con el objetivo de comprar es la puerta de entrada; conseguir el bien, la meta pero, ¿qué pasa cuando el producto soñado no se aproxima al ideal o se estropea a la mínima?

La ley de garantías en la venta de bienes de consumo en España ampara al comprador hasta dos años, por lo general, después de la adquisición de un artículo, un plazo que se reduce a la mitad, siempre que el producto sea de segunda mano.

Volviendo al primer supuesto, y en el caso de que el consumidor observe, durante los seis primeros meses tras la adquisición del producto, de que éste no llega a los estándares prometidos, debido, por ejemplo, a un mal funcionamiento, se exime al comprador el tener que demostrar la causa del fallo. Y es que en este caso se presupone  que el problema viene de fábrica. 

Las circunstancias cambian y se complican cuando se deja atrás el sexto mes, ya que entonces el consumidor, en caso de no estar conforme con el producto, tiene que demostrar por qué no funciona correctamente.

Por otra parte, en el caso de que los productos adquiridos sean de segunda mano, la garantía será mínima de un año, aunque vendedor y comprador podrán pactar una protección más amplia, que supere este plazo.

LA REPARACIÓN ES GRATUITA

Otro de los puntos contemplados en la ley española de garantías en la venta de bienes de consumo es que una vez que el consumidor compruebe que el artículo comprado no se ajusta a lo prometido en el establecimiento o en las instrucciones del propio producto puede dirigirse al lugar donde lo adquirió y comentarle la situación al vendedor, quien debe contestar directamente su petición. No obstante, y en el caso de que al comprador le sea complicado acudir presencialmente, podrá reclamar directamente  al fabricante.

El comprador tiene la llave en cualquier caso de la solución que quiere dar al problema generado a raíz del mal funcionamiento del producto adquirido. De este modo, puede elegir entre reparación, sustitución por un artículo semejante o devolución del dinero invertido en el producto.

En el caso de que se decante por la primera opción, la de la reparación del artículo malogrado, ésta no supondrá desembolso alguno por parte del consumidor.

Otro aspecto a tener en cuenta y que no debe olvidar el consumidor es que, en el caso de observar alguna anomalía en el producto comprado y no conservar el embalaje, también tiene que obtener una solución a su problema.

GARANTÍAS A GOLPE DE CLICK

Por otro lado, durante los últimos años, los hábitos de consumo se han transformado, en parte por la incursión de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. Así, una tradicional tarde de tiendas se ha visto sustituida, con el paso del tiempo, por la adquisición de accesorios, electrodomésticos o perfumes a través de las diferentes tiendas online para las que solo hace falta tiempo, una buena conexión a Internet y la tarjeta de crédito.

Pese a que esta modalidad de compra es más desconocida que la convencional, el consumidor debe tener claro que las garantías siempre son las mismas. De este modo, el plazo es exactamente igual que si fuese en una tienda física: dos años tras la adquisición del bien de consumo.

De la misma manera, si el producto saliera defectuoso, el comprador tiene la posibilidad de que se lo arreglen, sustituyan por otro semejante u obtener el dinero invertido en él.

Al igual que en un comercio convencional se obtiene un ticket que prueba la transacción, en las compras virtuales, el vendedor tiene la obligación de enviar un acuse de recibo o una confirmación con la cual se puede reclamar en caso de no estar satisfecho con el producto, tal y como informa la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Otro aspecto que aún es desconocido por la mayoría de los asiduos a este tipo de compras es que una vez que el consumidor recibe el producto tiene hasta 14 días para devolverlo sin tener que pagar coste alguno por la devolución.

EN REBAJAS SIGUEN LAS GARANTÍAS

Por otro lado, en época de rebajas, algunos consumidores tienen dudas sobre si varía la protección habitual de sus compras. La respuesta es no. El plazo de dos años de garantía tras adquirir un producto es el mismo estén o no este los artículos rebajados.

De la misma manera, si observa alguna irregularidad o ve que el producto está defectuoso, tiene la posibilidad de arreglarlo, cambiarlo u obtener el dinero invertido.

ASTORGA: DE CAMPAMENTO ROMANO A CAPITAL DE DIÓCESIS

Hace tan solo unos meses, 'aterricé' por primera vez en Astorga, la conocida, por algunos, como la capital de la Maragatería, situada en la provincia de León. Llegué de noche y nada más adentrarme en el centro de esta localidad, conformada por más de 11.500 habitantes, mis ojos se iluminaron de repente al ver la primera postal que me regalaba el lugar: aquella en la que aparecían en un mismo plano la Catedral y el maravilloso Palacio Episcopal de Gaudí que, junto a la Casa Botines (León) y El Capricho (Cantabria), supone una de las pocas joyas del arquitecto fuera de Cataluña. 

La obra de Gaudi se inspira en el periodo Gótico Medieval y traslada, con la imaginación, a un cuento, del que el visitante no quiere que acabe nunca. Por su parte, la Catedral, con una mezcla de estilos (bárroco, gótico y renacentista), se acomoda a su lado para regalar su belleza a todo el viandante que se le aproxime.

La historia de Astorga da para escribir una importante colección de libros. Y es que, nacida como campamento romano a finales del siglo I antes de Cristo, experimentó una importante evolución que la llevó a coronarse como sede episcopal allá por el siglo III. De este modo, la religión juega un importante papel aquí y, prueba de ello, son los numerosos templos dedicados al culto que se pueden encontrar (Santa Marta, San Bartolomé, Puerta del Rey... ). Por su parte, de aquellos tiempos imperiales aún quedan huellas en la ciudad, como las cloacas, el foso, puente y las termas. 

Otro aspecto que hace volver a llevar la atención a Astorga es su situación estratégica en el Camino de Santiago. Se trata de una parada obligatoria dentro de las etapas que conforman el Camino Francés y que atrae, cada año, a innumerables peregrinos venidos de todas partes del mundo. 

'DEL COMER Y DEL BEBER'

Astorga presume además de que todo aquel que la visita se va saciado en lo que al aspecto gastronómico se refiere. Su plato principal, el cocido maragato, surgió para dotar de toda la energía posible a los trabajadores del campo y llama la atención, no por su composición, sino por el orden en el que se sirven todos sus elementos. De este modo, en primer lugar, se ofrece una importante variedad de carne (chorizo, gallina, oreja de cerdo...) para luego pasar a los garbanzos y el repollo y finalizar con la sopa.

Además de este plato salado, la capital de la maragatería también cuenta con un importante surtido para los más golosos. Sus hojaldres y mantecadas hacen las delicias de los más exigentes, quienes pueden acompañar este homenaje al cuerpo con una buena taza de chocolate, fabricado en esta zona de España. Además, si se quiere ahondar en los orígenes y el proceso de elaboración de este manjar, se puede acudir al Museo del Chocolate, en una visita que no dejará a nadie indiferente. 

En los alrededores de Astorga, se encuentran los conocidos como pueblos maragatos, cuya visita también está recomendada. Entre ellos, se encuentra Castrillo de Los Polvazares, situado a 7 kilómetros. El pueblo, de una belleza sin precedentes, se detiene en el tiempo para mostrar sus caminos empedrados y sus fascinantes casas, las cuales presumen del contraste entre su construcción de piedra y el colorido de sus ventanas y puertas. 

'IMPRESIONES' DE LEÓN

Saliendo de esta zona y con ansias de conocer más lugares de esta provincia, está León, su capital. De este modo, a tan solo 50 kilómetros de Astorga, se puede disfrutar de más bellezas arquitectónicas, como la Catedral, de estilo gótico, y memorable por sus hermosas vidrieras de colores; la Casa de Botines, obra mencionada anteriormente; el Parador de San Marcos y la Colegiata de San Isidoro. 

Con sus casi 130.000 habitantes, León se reafirma como una de las ciudades en las que residir sin perder calidad de vida en el intento. Y es que no hace falta dar muchos pasos para tropezarse con joyas arquitectónicas, conocidas tiendas u otro tipo de servicios. 

Además, si por algo atrapa esta capital es por las abundantes tapas con las que los propietarios del Barrio Húmedo y Romántico agasajan a todo aquel que cruce el umbral de sus bares con el solo propósito de pedir una cerveza o vino. Hablando de este último, una recomendación para todo aquel que visite la ciudad: pidan una copa de Impresiones, un vino semidulce de la tierra, y cuando la caten, brinden por una servidora. 


Esta entrada se la dedico a 'mi chico' y a todos mis amigos de León ;-)

martes, 17 de mayo de 2016

A MIS CASI 30

A pocos días de apagar con ahínco todas las velas de mi 30 cumpleaños, acompañada de la gente que más quiero en el mundo, echo un vistazo a la década que dejó a mis espaldas y no puedo estar más orgullosa de todas las experiencias que he vivido y del camino recorrido hasta el momento. En resumen, reír --pero también sufrir-- es sinónimo de vivir.

Parece que fue ayer cuando volvía de la universidad de Leioa, donde descubría cada año, junto con mis compañeras, asignaturas de muy diversa índole, al tiempo que ansiaba con iniciar mis pasos en aquel soñado mundo del papel, los micrófonos y la información. 

Vestida con mis pantalones vaqueros y una de mis camisas largas de flores --era mi look favorito en aquella época-- brindé por el comienzo de una nueva década, semanas antes de que un mensaje en el contestador del teléfono de casa me abriese la puerta a un maravilloso estudio de radio.

La inexperiencia con la que comencé mi periplo por el mundo periodístico se transformó con el paso de los días en seguridad y fascinación por la magia con la que la radio impregnaba a todo aquel que se atravesaba en su camino. Dos veranos después, abandoné este medio entre lágrimas y acompañada por la incertidumbre que --aunque no lo sabía por aquel entonces-- vendría para quedarse.

Semanas después, decidí salir de la zona de confort y me fui a Bruselas. No lo pensé más de dos veces. Llevaba una maleta grande y mucha decisión. Lo hacía movida por un único fin: descubrir nuevos senderos periodísticos. Tenía 22 años y grabé en mis retinas cumbres comunitarias así como rincones de la capital de la UE. Aprendí que se puede ser feliz con uno mismo y superar toda clase de imprevistos.

Me marché de la ciudad de Tintín pero seguía con ganas de comerme el mundo. Santander-Burdeos-Santander. Me empaché de libertad y me obsesioné con buscar estabilidad. Una idea que nos inyecta la sociedad desde que somos pequeños y que, a raíz de la crisis económica de 2008, tratamos de arrancarnos con uñas y dientes si queremos ser un poco felices.

Decidí en ese momento que encontraría lo que yo consideraba que era el 'equilibrio' en Madrid. La ciudad siempre me llamó la atención y la vida en la capital me vino como anillo al dedo. Entre las juergas con los nuevos compañeros de viaje y los apuntes, los días del primer año volaron. Aun así, mi objetivo no se cumplía con la premura que yo deseaba y no disfrutaba al 100% de la experiencia que la vida me estaba brindando.

Pero siempre hay recompensa para quien busca oasis en medio del desierto: las risas compensaban a las lágrimas y, de esta forma, llegaron las primeras amigas-hermanas con su contagiosa alegría y confidencias. Siempre he creído que una buena amistad o relación sentimental está basada en la empatía, el respeto y la magia. Es esta conexión entre personas la que lleva luego al intercambio de inquietudes y buenos momentos.

No obstante, es difícil llegar a ese grado de confianza con todo el mundo. Exige tiempo y química. Sin embargo, aunque no se consiga llegar a ese nivel de relación, algunas personas que se atraviesan en nuestra vida, nos enseñan alguna lección, pese a que, tiempo después, abandonen nuestros senderos. Y es que solo las relaciones, nacidas de una base solida y que sean sanas sobreviven con el paso del tiempo, pese a obstáculos como la distancia.

El mundo laboral no solo no trajo la estabilidad esperada sino que empujó con fuerza mis pies sobre el suelo. En paralelo, mi carácter se tornó impulsivo y mis vísceras ganaban con sobrada fuerza a mi cabeza. Si bien mi objetivo era ser una persona reflexiva --un logro conseguido después de mucha disciplina en el trabajo-- confieso que mi pasión me hace sentirme cada día más viva. 

Fueron muchas decepciones a nivel laboral --y muy seguidas-- las que empañaron el brillo de mis ojos; no obstante, mi perseverancia y mis seres queridos me hicieron saltar, cada dos por tres, como resorte en busca de horizontes nuevos. Y es que el mejor lema de vida es despertarse con la ilusión del hoy y mañana.

En el plano personal, hubo abusos de confianza y decepciones que nunca lograron desbancar al apoyo y la complicidad de las personas queridas. Su rastro ha dejado una pizca de desconfianza en mí, que trata de ser eliminada en cada batalla diaria. 

En resumen, tras todos estos años, he venido a confirmar que, en esa lucha por ser feliz, conviene alejarse de lo establecido, quitar peso de la mochila, y buscar el camino que a cada uno le hace bien. No es fácil, supone romper con estereotipos y nadar a contracorriente en algunas ocasiones.

Lo bueno es que, en ese viaje, existen compañeros infranqueables --aun en la distancia-- y almas gemelas que hacen volver a creer en el ser humano. Quizás sea eso lo mejor de la (mi) existencia, y el mejor valor conseguido en toda está década que, en unos días, dejo atrás. 


miércoles, 21 de octubre de 2015

¿QUÉ ES EL ÉXITO?

Cuando le tocó su turno, entró y esperó a que comenzase la función. Creía que le iba a dar las herramientas necesarias para alcanzar el éxito. Precisamente, el primer capítulo versaba sobre ello. ¿Qué significa para ti?, comenzó. Buena pregunta. Hace algún tiempo le hubiera dicho trabajar en una empresa con renombre, ahora no lo sabía. Quizás que sus días estuvieran llenos de felicidad. Y en ello estaba. Ganarse la vida con un oficio que le gustase, sin demasiados sobresaltos, sin que tercien atascos y vorágines, fruto de una manera de vivir demasiado rápida y proporcional a los tiempos que corren. Tener un compañero de vida que le ayudase a redescubrir el mundo y la magia de vivir, al tiempo que se rodeaba de gente que le hiciese feliz. ¿Me dices éxito? ¡Ay, menuda palabra que entraña tantos significados!

Prosigamos, ¿qué te hace realmente feliz?. Éxito y felicidad parecía que iban de la mano. ¿Con qué disfrutarías llenando tus días? ¿Escribiendo historias, reformando muebles o creando desde abajo un sueño? Y es que cada uno tiene un libro en esta vida y suele saber a qué ha venido a este mundo. 

Muchos se dan cuenta en la infancia cuando se abstraen del tiempo, soñando lo que harán en el futuro: tendrán familia, serán escritores o maestros, viajarán...Otros lo descubren con el paso de los años. Y, algunos, marcados por las circunstancias, pasados los 30. Sin embargo, era consciente de que muy pocos amaban aquello que hacían en las semanas de la vida. Lo veía en sus rostros y su manera de interactuar. 

¿Cómo vas a lograrlo?, le espetó finalmente. Ahí dió en la diana. ¿Conseguiría alguna vez su sueño, aquel que suponía vivir una vida acorde a sus principios? ¿Estaba en el camino? El tiempo se lo diría pero confiaba en que sí.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

NO ES PAÍS PARA SIRIOS

Acabo de leer, y tristemente sin sorpresa alguna, un artículo que reflejaba la opinión que tienen algunos refugiados sirios que buscan amparo en suelo español, tras tener que huir de su asolado país en guerra.  Ellos, al contrario de lo que muchos puedan pensar, dejaron atrás una patria que hace no muchos años les amparaba y les ofrecía todo tipo de comodidades. Ellos, al igual que los españoles, pudieron optar a estudios universitarios y llevar una vida más o menos acomodada. Ahora, resguardados de bombas y crímenes humanos, reflexionan sobre su nueva y forzada situación en España, e imploran por qué este país les retiene si no les puede ofrecer una vida digna.

Y es que la legislación internacional les impide alcanzar destinos soñados como Alemania o Suecia, donde si podrían conseguir trabajo y ver satisfechas sus necesidades básicas. Una manera de empezar de cero y tratar de olvidar la pesadilla de una guerra que no solo no parece tener fin sino que se agrava con el paso del tiempo, con la intervención de más actores.

Es curiosa la sociedad (española) que entre todos hemos construido con el paso de los años. El punto de partida lo detonó una crisis económica galopante que fue utilizada para justificar la pérdida de derechos en todos los campos. A ello, se le unió el MIEDO que los políticos y empresarios quisieron inyectar en vena para respaldar la precarización de los salarios y la vida en general, y la SOBERBIA de algunos por estar en ese momento en una situación más privilegiada que otros.

Ese mismo MIEDO es el que hace que muchas personas (las menos) teman la llegada de gente de otros países que buscan un oasis en la agitada vida que, por azar, les ha tocado vivir en los últimos años. Decisiones políticas en las que no han podido tomar parte, y que han derivado en la pérdida de seres queridos, el hambre, la huida de sus casas, y el temor a perecer.

Ahora, es la distribución de los refugiados sirios la que está en boca de todos pero el problema de la inmigración a nivel mundial, especialmente la africana en nuestras costas, siempre estará en nuestra mente. Las personas no pueden olvidar que su nacimiento y vida en un país determinado está marcado de manera fortuita y que, al igual que les ha ocurrido a los sirios, su situación puede cambiar de la noche a la mañana. Es, por ello, que conviene 'apearse' de vez en cuando del tren de vida que ha construido nuestra sociedad, que circula a velocidades vertiginosas, y del que si no te subes, no eres nadie, y empatizar con la situación que viven los demás, ya sean extranjeros o compatriotas.

                                    Dedicado a aquellos que me animan a escribir en el blog

viernes, 17 de julio de 2015

LA FELICIDAD ES UN ENTRENAMIENTO DIARIO

Todo el mundo desea la felicidad aunque, muchas veces, parece complicado alcanzarla. En esa búsqueda, la psicóloga María Jesús Álava recomienda, con motivo del Día Internacional de la Felicidad, que tiene lugar este jueves, ser el mejor amigo de uno mismo y, para ello, apuesta por perdonarse, quererse y tomar cada uno las riendas de su propia vida. 

Si bien es cierto que en la carrera de la felicidad hay personas que cuentan con ventaja porque su punto de salida está unos pasos más adelante, ya que son "alegres, agradables, conciliadores y tienen una visión positiva", aquellos con una visión más taciturna de la vida también pueden ser felices.

"Es algo que se aprende y se construye", afirma la también autora de "Las 3 claves de la felicidad", al tiempo que explica que "todo el mundo, por muy difíciles que sean sus circunstancias, puede ser feliz. Hay gente que necesita un cierto entrenamiento para que el cerebro actué a su favor y no en su contra".

"Para ser feliz no dependemos de las circunstancias externas", sostiene esta experta, para luego explicar que todo está en la mente del individuo. Ahí, es donde residen los pensamientos que van a convertirse en nuestros amigos o, en todo lo contrario, los peores enemigos.

En la receta de la felicidad, lo primero es el autoperdón. "La vida sin perdón es como el fracaso del ser humano. Si no conseguimos perdonarnos, no somos dueños de nuestra vida y de nuestras emociones", señala. Para esta experta, cometer fallos es algo normal.

Por eso, tenemos que "asumirlos y perdonarlos", pues "nos hace más seguros y humanos", al tiempo que mejora nuestra autoestima. "El perdón devuelve la paz y la tranquilidad. Debemos ser indulgentes cuando no ha habido maldad ni egoísmo", aclara.

Lo que hay que tener bien presente en este aspecto es que "hay gente que no nos va a perdonar". "Hay gente con envidia, que nunca está satisfecha. Son personas un poco peligrosas, que hacen cualquier cosa para conseguir sus fines", advierte.

PEQUEÑOS PLACERES

Por otro lado, esta psicóloga apuesta por "llenar la hucha emocional" y disfrutar de los pequeños placeres que ofrece el día a día. Para ello, nada más levantarse, hay que valorar la cama en la que se ha dormido, la ducha caliente o el café que se toma. "Ir sacando lo más positivo de cualquier circunstancia que estemos viviendo", apostilla.

Para Álava, existen personas que no saben disfrutar de esos pequeños detalles. "Si aprendiésemos a disfrutar eso sería mucho más sencillo. A veces la gente vive en una permanente espera intentando conseguir algo increíble y se pasa toda la vida sin alcanzarlo", afirma.

Por otro lado, en el caso de caer en un pozo sin fondo, recomienda sentarse y pensar en que hacer. Y, si hay pensamientos como que algo es imposible de lograr, sustituir esa idea por "si lo intento, seguro que lo conseguiré".

Otros hábitos saludables pasan por "hacer ejercicio, dormir los suficiente, que nos hace descansar y bajar el nivel de ansiedad, intentar disfrutar con los amigos o con cualquier cosa". Y, en el caso de estar muy mal, "cantar, recordar las cosas buenas, y sonreír", añade.

LA ALIMENTACIÓN TAMBIÉN JUEGA UN PAPEL IMPORTANTE

Por otro lado, a juicio de esa experta, la alimentación es muy importante. Por ejemplo, los crudos, que depuran el organismo, "son muy positivos"; la fructosa, el chocolate y los ácidos omega 3 también elevan el estado de ánimo. Además, "la gente va a estar mejor si come 5 veces en vez de 3, y si, entre comida y comida, hace pequeñas paraditas".

Sobre si la crisis económica ha supuesto que haya menos personas felices, la también escritora comenta que lo que ha aumentado es "la necesidad de las personas de contar con ayuda para superar las dificultades del día a día". De este modo, los psicólogos son los encargados de "dar herramientas y mecanismos" para poder lidiar con las situaciones que se puedan presentar.

"En circunstancias tan difíciles como éstas, no nos podemos permitir estar mal emocionalmente", zanja. Y es que, en sus palabras, una persona feliz vale por tres: es creativa, resistente a la frustación y capaz de alcanzar lo que parece imposible.

En relación a si una persona que ha superado una depresión puede ser feliz, se muestra tajante: sí. "Se puede ser y es una de las consecuencias maravillosas. Cuando la has superado con esfuerzo, luego vives la vida con más recursos, con más control sobre las emociones y te influye menos lo que pueden pensar los demás, ya que estás más capacitado para sentirte mejor contigo mismo. Una depresión bien superada es una garantía de felicidad", apostilla.

Por último, apuesta por entrenar a las personas en inteligencia emocional desde que nacen. "Los seis primeros años son fundamentales, sientan las bases del carácter y el 80% de su capacidades intelectuales", señala esta experta, quien recomienda enseñar a tener espíritu propio, a pensar y razonar para que los individuos no sean manipulables. "En esas edades nos jugamos nuestro futuro", concluye.

martes, 14 de julio de 2015

USAR-TIRAR-USAR

Ultimamente asisto perpleja al desgaste prematuro de los bienes que hago míos. Deduzco, incluso, que de un tiempo para acá la fecha de caducidad de los productos que encestamos está a la par que la de su adquisición. Esta teoría se refuerza tras ver el documental 'Comprar, tirar, comprar. La historia secreta de la obsolescencia programada', coproducido por Televisión Española hace algunos años. En él se comprueba que el paso del tiempo no ha servido sino para dar pasos de gigante hacia atrás en vez que ir evolucionando como especie humana. 

Y es que la cinta recoje el caso de la bombilla centenaria que no se apaga ni aun con el devenir de los años o las medias de nylon diseñadas en sus inicios para que vistieran las piernas de las mujeres durante décadas, y cuyos fabricantes decidieron tras su inequívoco éxito que esta prenda fuera perdiendo progresivamente su resistencia con el fin de multiplicar las ventas. 

Otra cuestión que me llamó la atención son los diferentes roles que juegan los países situados en el eje norte y sur. Los primeros se encargan de producir y consumir a velocidades vertiginosas, mientras que los segundos acojen los productos que a los norteños les van quedando obsoletos. En esta línea, por ejemplo, el país africano de Ghana recoje, bajo el pretexto de reducir la 'brecha digital' entre los diferentes continentes, ordenadores que en pocas ocasiones pueden ser arreglados y utilizados. De este modo, los ghanéses ven cómo su país, poco a poco, se está convirtiendo en el vertedero de los paises más desarrollados.

Se trata tan solo de algunos ejemplos de cómo los objetos que adquirimos lejos de ir perfeccionando su calidad, diseño y utilidad van empeorando con el paso del tiempo con la finalidad de envolver a la persona en el círculo vicioso de comprar y tirar para luego volver a empezar de nuevo. A fin de cuentas, se trata de seguir alimentando la maquinaria capitalista y de no variar el 'status quo'. 

Así, en la sociedad de mercado en la que nos encontramos, el consumidor se deja arrastrar por la publicidad y moda; se siente atraído por la originalidad del producto, y sin mirar su calidad ni utilidad, decide comprar con visión cortoplacista. El balance es una pérdida económica, la adquisición de productos prescindibles, y el abanderamiento de una cultura consumista.

viernes, 26 de junio de 2015

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN: ESE ARMA DE DOBLE FILO

La libertad que tiene una persona para hablar y expresar su opinión sobre cualquier tema es un derecho infranqueable y reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Aun con ello, despegar los labios en muchas partes del mundo es una acción perseguida e, incluso, castigada con penas de cárcel y torturas. A veces, ni tan siquiera es necesario volar tan lejos para encontrarse con casos de este tipo sino que en el mismo ambiente laboral, o en la sociedad en general, la gente que interrumpe el discurso estandarizado de empresarios y políticos con sólidos argumentos es la que suele salir peor parada.

Por otro lado, la cuestión de hasta dónde tiene que llegar la libertad de expresión sin que rebase la frontera de la ofensa personal genera un amplio debate del que muy raramente se suelen extraer conclusiones que contenten a todo el mundo. De este modo, hace unos meses, París y el resto del mundo se solidarizaba con las víctimas de un atentado terrorista perpetrado a una revista satírica que llamaba la atención con más sorna que pintura sobre la creencia y realidad que se vive en el mundo islámico (y no solo hacía referencia a esta religión sino que también ironizaba sobre otras). Jamás de los jamases un periodista puede ser callado y menos de esa brutal manera; sin embargo, ¿es lícito no respetar la manera de entender la cultura y la fé de otra persona pese a que algunas de sus doctrinas sean antidemocráticas?.

Recientemente, un recién nombrado cargo público en nuestro país fue cuestionado antes e imputado después por unos sucesivos chistes (de pésimo gusto, por cierto) que difundió por las redes sociales hace cuatro años. Su libertad de expresión se entremezclaba con la ofensa mientras hacía alusiones a terribles sucesos de nuestra historia contemporánea como lo son el nazismo y el terrorismo político. Entre este caso y el anterior, dejando de lado los decesos del primero, ¿cuál es la diferencia?, ¿dónde acaba la libertad de expresión y empieza la ofensa?, ¿por qué defendemos con garras este derecho universal cuando mediaticamente nos incitan a ello y lo criticamos cuando no cuenta con el apoyo popular?.

Conseguir un consenso en este tema siempre será dificil ya que cada uno tiene un cristal diferente a la hora de ver y analizar este controvertido asunto, que seguirá generando polémica hasta el final de los tiempos.  

jueves, 4 de junio de 2015

INTELIGENCIA EMOCIONAL

"Nada es absoluto. Todo cambia, todo se mueve, todo gira, todo vuela y desaparece". Frida Kahlo.

Desde la infancia, nuestro círculo más cercano (familiares, profesores...) nos marca el camino que vamos a seguir hasta la edad adulta. Esta etapa es clave en la definición de nuestra escala de valores, actitud ante la vida, carácter, y modelo de familia-trabajo. Estas personas que protagonizan esta etapa de la vida van a ser nuestros referentes a lo largo de nuestra existencia, y van a constituir nuestro punto de partida. El margen de cambio que tenemos de mayores es limitado pero, no por ello, nos vamos a conformar con ese 'status quo'. Las experiencias positivas y negativas (más éstas que las primeras) que se van sucediendo a lo largo del tiempo van a ser el motor de esa ligera transformación en la edad adulta. Ellas van a rotar, aunque no lo queramos, nuestro punto de vista, y nuestras preferencias. Eso sí, algo que debería resultar inamovible es nuestra escala de valores. En el caso de darla la espalda, y dejarse llevar por las circunstancias, uno de nuestros tesoros más preciados, nuestra personalidad, nuestra alma, quedaría reducida a cenizas. Apuesto porque en esa etapa tan importante de la vida, como es la niñez, en la que se palpa la esencia de la vida en su estado más puro, y en la que no existen equipajes emocionales, y se disfruta del presente como si no hubiese un mañana, se impartan en las aulas, además de matemáticas, lenguaje o dibujo, clases de inteligencia emocional, en las que enseñar actitudes y valores que van a constituir el asiento de nuestras acciones a lo largo de nuestra vida. 

jueves, 21 de mayo de 2015

28 LEGUAS DE VIAJE MARÍTIMO

A veces cuando las palabras callan, los gestos cobran sentido

Toca fijar el ancla y pisar tierra. No ha sido la travesía todo lo tranquila que hubiera vaticinado. Navegó por aguas turbulentas, y encontró refugio  en pequeñas islas que iban saliendo a su paso en tiempos de tormenta. Valoró como nunca esos archipiélagos conocidos y desconocidos que subrayó en rojo en el mapamundi que lo acompañaba en cada uno de sus viajes. A veces, el viento intentó volar la gorra del capitán pero no lo consiguió, y tuvo que soplar hacía otro lado. Y es que, sus dos manos, firmes como nunca lo habían estado, agarraron como pudieron esa insignia tan querida por el patrón. Fue, entonces, cuando descubrió una maravillosa y escondida resiliencia, y reafirmó que la gran aventura que tiene una persona en su periplo por este mundo es la que vive consigo mismo. Hubo que ser valiente y tirarse al mar cuando hubo fugas en el barco que el mismo había construido, y enfrentarse a dañinos tiburones que quisieron hundir su navío.  A veces, enseñó sus dientes y sacó el cuchillo, otras, no mereció la pena, y dio un giro al timón para no desafiar a esos infelices animales de mar. No faltaron los dilemas, aquellos que surgieron fruto de las frustraciones que genera en mucha gente cómo está estructurada la sociedad actual. En estos casos, tuvo que sortear como pudo estos imprevistos, y hacer de tripas, corazón ya que, en ocasiones, no tiene sentido dar un grito en el cielo. Su ideal de alcanzar el soñado paraíso se tornó en ir llegando a pequeños puertos a medio plazo, y a disfrutar de todo lo que puede aportar esas pequeñas travesías al equipaje con el que se navega. De hecho, se dio cuenta de que esa es la verdadera clave de la existencia. A punto de poner un pie en suelo firme, deseó y soñó con vivir miles de aventuras que contar a sus seres más queridos hasta el fin de los tiempos.

domingo, 15 de marzo de 2015

‘EL DUENDE’: MAGIA A LA HORA DE COMER

'El Duende' es un multifacético templo gastronómico, situado en la calle Conde de Peñalver (82), de Madrid, y a tan solo unos pasos de las varias bocas de metro con las que cuenta la parada Diego de León. Así, en pleno centro de la capital, se encuentra un punto de encuentro para familias y amigos, y un oasis para compañeros de trabajo que disfrutan de una pausa matutina entre sorbos de café y charlas amigables.
Algo que hace especial al lugar es el ambiente mágico al que traslada a todo aquel que por su puerta entra. Su decoración al detalle, en la que cabe sitio para figuras de la mitología de tierras del norte, como duendes y hadas, lo distinguen de otras cervecerías de la capital. En esta línea de realismo mágico, una pizarra con un refrán español, que es cambiado cada semana, interrumpe como la nota discordante para evocar al costumbrismo típico madrileño.
Por la mañana, aquel que se adentre en 'El Duende' puede desayunar a un precio asequible (dos euros) con un café o infusión más una pieza de bollería o unas barritas con tomate, una de las especialidades de la casa. Todo ello acompañado por la amabilidad de sus camareros que, con el paso de los días, conocen las preferencias de sus clientes y les atienden en cuestión de minutos entre guiños y chascarrillos.
Todos los días elaboran varias tapas, como antesala a su menú de mediodía, y que son servidas como acompañamiento a una cerveza o el refrigerio que el cliente considere oportuno. Entre ellas, las más destacadas son alitas de pollo bañadas en una salsa especial, pequeñas delicias de hamburguesa o tortilla de patata. Estas últimas tienen un toque distinguido, ya que cada día son elaboradas de manera diferente, siendo un día, por ejemplo, desdibujadas con gulas y gambas, y otro, con morcilla de Burgos.
Su menú de mediodía es muy solicitado. De hecho, se aconseja reservar mesa con antelación para no llegar y tener que formar fila. Una vez tomado asiento, se puede saborear una comida caracterizada por su abundancia y elaboración casera. Un primero, por ejemplo, podría consistir en una sopa de cocido madrileño; un segundo, la carne y legumbres que acompañan a éste y el postre, una deliciosa tarta de chocolate. Su precio no es elevado, es más, se sitúa en la medida madrileña (10,20 euros).
Una alternativa a esta presentación diaria, sería comer a la carta. En este caso, el comensal puede elegir entre raciones frías (anchoas de Santoña, queso manchego o jamón ibérico de Bellota) y/o calientes, como huevos rotos con jamón ibérico, anillas de calamar a la andaluza o chorizo casero a la parrilla.
En definitiva, la cervecería supone la perfecta excusa para disfrutar de uno de los placeres que ofrece la vida: la gastronomía, a un precio adaptado a todos los bolsillos, y en un contexto de trabajo o meramente de ocio.

domingo, 4 de enero de 2015

LOS VIAJES DE UNA AGENDA

El año empezó con la misma ilusión con la que se estrena una agenda nueva. Poco a poco fue rellenando cada hoja de noticias y números de contactos hasta que el día de Andalucía todo dio un giro inesperado: los buenos propósitos cayeron en el saco del olvido a favor de un recrudecimiento de los derechos. En ese momento, defendió como pudo sus ideas y comenzó a navegar por aguas turbulentas. A la par, los dos primeros meses marcaron lo que iba a acontecer en aquellos que vendrían después: una serie de encuentros regados con cañas, bailes y copas con sus mejores amigas para alegrar el alma. Tras ello, llenó todas sus cosas en maletas, dio varios viajes con ellas, y estrenó independencia y zapatillas nuevas. Más tarde, hubo encuentros fugaces en el norte y nuevas mini-ilusiones.

Sin embargo, la primavera se antojó caprichosa y empezaron capítulos de insomnio que hacían prever las decepciones que llegarían después. Su maldita intuición y la confirmación de sus sospechas la invitaron a refugiarse otra vez en la música (alta, muy alta, a través de sus cascos) y en sus amigos, quienes escucharon impasibles hasta la última sílaba de sus historias, y ofrecían sus mejores consejos para esa historia de amores imposibles.

En su mes favorito se dio cuenta de que siempre es posible resurgir ante las adversidades y que le rodeaba un círculo de personas maravillosas. Ellas fueron las encargadas de que el día de su cumpleaños, absorbida en la reunión de redacción de cada día, le avisasen de que un mensajero preguntaba por ella con un ramo de flores: uno de sus deseos. Este detalle, una muñeca con un vestido similar al suyo y un micrófono en la mano así como uno de sus platos favoritos marcaron sus 28 primaveras. Luego vendría la celebración de su aniversario con disfraces y música de dos épocas doradas y la compañía de algunos de sus seres queridos.

El comienzo del verano llegó con el sorteo de un bache por parte de una persona querida por la familia y con un reencuentro en el norte en el que pudo mostrarle su tierra adorada a una de sus mejores amigas madrileñas. Allí, pudo volver a degustar los manjares que tanto echa de menos en el transcurrir de sus días y mostrar los preciosos fotogramas que configuraron el paisaje de su niñez y adolescencia. Luego, vino un viaje a tierra de príncipes y sultanes en el que aún recuerda las vistas desde el restaurante a la hora del desayuno en las que veía a gaviotas sobrevolar un horizonte de mezquitas, y los inmumerables recorridos por el Gran Bazar, recogidos en bastantes filmes. Esa aventura la abrió los ojos y confirmó que cada persona ve el mundo con catalejos distintos.

El periodo estival no acabo ahí sino que prosiguió con una escapada al sur acompañada de sus padres en la que pudo probar y saborear nuevas comidas, y descubrir un trozo de una tierra amarilla llena de camellos, cuscús y pintalabios mágicos. La vuelta trajo nuevos sinsabores laborales: malentendidos que no se arreglaban ni con el mejor de los diálogos, y adioses de veteranos compañeros. Venían tiempos de cambio y lo sabía.

En la pequeña tregua que le otorgaba el fin de semana creyó en las casualidades. Luego, vino la fiesta del Día de México, las confidencias y las fotos de comida. Combinaba esa vía de escape con su clases de yoga. Aún recuerda cómo sus ojos perdieron el brillo una tarde en la que acabó su práctica y recibió malas noticias al coger el móvil. Sintió mucha empatia hacía las mismas personas que meses atrás la mandaron unas flores al trabajo. Al mes siguiente todo estalló y probó el sabor de algunas traiciones sin sentido. También observó que el miedo y la valentía de unos y otros marcan sus actuaciones y las metas a las que llegan. Sintió alivio y esperanza en un futuro mejor, y tiró la agenda a la basura.

En noviembre hubo otro pequeño traspiés y buscó refugió en la tierra que la vio nacer. El atardecer de un día laboral junto al mar y su mejor amiga cántabra, además del apoyo familiar, la hicieron pensar en que el mundo es infinito y que, por ello, son innumerables las oportunidades para empezar de nuevo. Ese mes, reforzó sus principales cualidades (la sinceridad y valentía) y, con ello, cerró de la mejor manera triángulos pasados. Ahora sí, empezaba una nueva etapa con nuevos propósitos que vino bendecida por la lectura de un ansiado final por parte de una funcionaria pública una soleada mañana de lunes.

Su segundo mes favorito trajo conversaciones de diversa temática a altas horas de la madrugada por calles frías y desoladas, copas un martes y vasos de vino un jueves. Todo ello con la vuelta a las aulas y la reafirmación de que las nuevas tecnologías pueden ser muy útiles y de que hay que adecuarse a los nuevos tiempos. Después de llamar a muchas puertas, se abrió una inesperada y cambió el rumbo de la ruta. Se reafirmó en que la amabilidad y la buena educación son un bien preciado.

Su escapada a la casa familiar por Navidad fue agridulce ya que el calor de su hogar se vio empañado por el sufrimiento de una amiga, a la que no pudo ver, y a la que tuvo que apoyar desde la invisible distancia. Volvió a su ciudad adoptiva por carreteras nevadas con la tristeza que deja en los corazones los malos momentos ajenos y la melancolía de los cielos grises propios del invierno en el norte. Con ganas de que el fin de año llegase, comprendió que la vida es pura improvisación, que hay que pensar y creer en uno mismo, no dar demasiadas vueltas a las cosas, y extraer lo bueno de las pequeñas historias de cada día. Se fijo todos esos propósitos, costosos de llevar a la práctica, para el año nuevo y no compró ninguna agenda.  

sábado, 27 de diciembre de 2014

BENDITOS BADENES

A medida que cumplo años, y con el aumento de experiencias vividas que ello implica, me doy cuenta de que la vida es el mayor regalo con el que a uno se le puede obsequiar. Esa creencia viene reforzada por la conversación que tuve recientemente con un amigo que me instó a que me diese cuenta de que era afortunada solamente por poder respirar cada día. Y es que solo el hecho de levantarse, y que esa actividad automática no cese, es motivo suficiente para sonreír ante la situaciones que se presenten durante el día por muy difíciles que se tornen.
En este sentido, con el paso del tiempo, se da uno cuenta de que la vida no se contabiliza por el número de triunfos cosechados sino por el de obstáculos saltados. Estos 'benditos' badenes son los que consiguen hacernos mejorar como personas, distinguir lo que realmente es importante de lo que no, y valorar a aquellos semejantes que nos apoyan y quieren, tanto en los buenos como en los malos momentos.
Precisamente, en cierta ocasión escuché a alguien de mi entorno decir que la vida era muy bonita, al igual que dura y que, por ello, había que rodearse de aquellos que nos la hagan lo más fácil posible. No pudo dar mejor en el clavo. Se trata de que las personas que nos rodean, nos tiendan la mano cuando estemos en el suelo, pero de que también bailen con nosotros mientras exprimimos el jugo de la vida, sin tratar de empañar el vaso que vemos medio lleno.  
En general, el calor humano y la actitud ante la vida, junto con el tiempo, hacen que la persona vuelva siempre a la casilla de salida. Eso sí, más reforzada y con más apetito de ganar la partida.